Cuando hice el curso de monitora, nos explicaron que si un niño se siente decepcionado en todos los ámbitos de su vida, esto es, familia, amigos, estudios, etc, se sentirá frustrado; Y si no se le ayuda o se soluciona su situación, tiene un futuro algo negro. Me recuerda a la pirámide de Maslow. Es algo similar. Ambas teorías se basan en que el ser humano tiene ciertas necesidades, que si no cubre, le convertirán en un ser amargado, por explicarlo con mis palabras.
En el caso de ese niño, nos decían en clase que si por ejemplo es marginado en el cole, sus padres se están separando, tiene malas notas, etc. es decir, si en todas las áreas de su vida le va mal, el niño no tendrá dónde apoyarse para superar los obstáculos, y la situación se convertirá en una bola de la que no podrá, en principio, salir.
Pues bien, hoy por hoy, yo me siento como ese niño frustrado. No es que en cada ámbito de mi vida me vaya mal, es que en ninguno me va bien del todo. Es algo así como esa canción de Pereza que decía "Tengo de todo, dentro de un orden, pero en el fondo nada que importe".
Enumerar mis "desgracias" personales y los motivos de la tristeza que hoy me ha hecho quedarme en casa teniendo tres planes diferentes, no viene a cuento y sólo conseguiría hundirme más. Nada peor que eso en este momento. Bastante me está costando últimamente quererme el poquito suficiente para no encerrarme en casa todo el día compadeciéndome debajo del edredón.
Me agarro al apoyo de mi familia, que dentro de los problemas, es el rinconcito de mi vida que creo que mejor va, y al apoyo de mis amigos, arma de doble filo considerando que dentro de ellos se encuentra una de las mayores razones de mi amargura: L .
Digamos que si esta semana estaba en la cuerda floja, especialmente ante mi frustración profesional, ya que por mucho que intente adaptarme y animarme creo tener claro que no quiero ser fisioterapeuta , y un terrible "¿y qué hago ahora?" me persigue cada vez que respiro, L ayer se dedicó a darme empujoncitos hacia el vacío mientras se reía diciéndome "¿pero por qué te enfadas conmigo?".
Lo suyo y lo mío es el cuento de nunca acabar. Lo que está claro es que por mucho que sea mi mejor amigo, disfruta jugando conmigo sin saber el daño que me hace. Así que por trigésimonovena vez, por lo menos, hoy me propongo dejar de bailarle el agua y centrarme en ir llenado esas áreas vacías de mi vida.
Me niego a ser una amargada a los 22 años, insegura y resignada a hacer algo que no le llena, persiguiendo a un chico que no la quiere, y escondiéndose del mundo. No sé qué voy a hacer para ordenar mi vida, y sobre todo para valorarme de una vez, pero hoy me prometo a mí misma que no dejaré que esa bola imparable llegue a formarse. No seré esa niña frustrada y amargada. No, no y no.
sábado, 28 de febrero de 2009
miércoles, 18 de febrero de 2009
Ftp

Hace poco encontré trabajo. Por fin empiezo a sentirme fisio. Tengo mis propios pacientes, confían en mí y mejoran. Sólo es un pequeño paso, pero por fin siento que mi vida profesional como fisioterapeuta empieza.
¿Que si es la profesión de mi vida? creo que no, pero el tiempo lo dirá. ¿Que si he descartado el irme a Francia a trabajar de fisio allí? no no...
¿Que si es la profesión de mi vida? creo que no, pero el tiempo lo dirá. ¿Que si he descartado el irme a Francia a trabajar de fisio allí? no no...
martes, 10 de febrero de 2009
Mi infierno no era para él

S fue muy importante para mí, pero hace tanto tiempo que hasta ahora ni siquiera tenía un huequito en mi blog.
¡¡Lo que son las cosas!! años después, sin venir a cuento, el tío se ha hecho no sólo un hueco aquí, sino otro en mi cabeza, de donde mi portera personal le había echado a patadas hace varios años ya, enseñándole el cártel de "Reservado el derecho de admisión". ¿Qué le vamos a hacer? se ve que el chico se ha colado por la puerta de atrás, y ahora no me queda otra que hablar de él.
El caso es que S y yo nos conocimos en Julio y estuvimos juntos por primera vez en Agosto. Olía a limpio, sonaba a "Todo" y a "Como lo tienes tú" de Pereza, tenía un aire de pasotilla que me descolocaba las hormonas, y los labios más bonitos que he besado nunca. Con todo el dolor de mis alas, le dije adiós un Agosto después. Fue un año intenso para mí, para él y para su novia.
Aunque aprendí la lección y desde entonces huyo de las parejas de 3 como del reggaeton, no me arrepiento para nada de lo que hice. Lo recuerdo todo con mucho cariño y con una sonrisa, aunque también me pica un poquito.
Estaba pillada por S como pocas veces he estado, y aunque suene a atontada que se lo cree todo, sé que él también lo estaba. Supongo que gustar a alguien que conoces en el Camino de Santiago te da esa seguridad. Allí no hay maquillaje, trapitos, alcohol, ni ninguna otra cosa que pueda nublarte por dentro o por fuera. Allí eres simplemente tú, a todas horas. Con tus peores pintas, con tu peor genio, y con tus defectos y virtudes al descubierto.
Así que S y yo nos conocimos tal cual eramos, en una situación que te une desde el primer momento, y lejos de su novia. La experiencia del Camino en general fue inolvidable, y conocerle a él en particular fue el queso de mis macarrones, como diría Juno. Por eso, todo lo que vino después era de esperar.
Fue un amor pasional, al mirarnos todo era tan evidente, que un día nos acercamos el uno al otro, despacio, como si fuera lo más natural del mundo, y en algún momento nos tuvimos que besar. El resto vino solo.
"Creo que voy a dejarla por ti" me decía él cuando nos veíamos. " Yo no te estoy pidiendo nada" le decía yo, que sabía que no la iba a dejar. Y lo decíamos de verdad. Porque él sufría al querer estar con las dos, y a mí cuando estábamos juntos todo me daba igual. Supongo que estaba tan segura de mí misma, tan contenta de poder tenerle de alguna forma, que no pensaba. No me daba cuenta de que aquello no era suficiente para mí.
Lógicamente los problemas llegaron más pronto que tarde. No se puede ir de flipada por la vida, cuando se es una candy-candy como yo. Enseguida empezó a costarme cada vez más no verle, saber que estaba con ella, o verles juntos cuando quedábamos en grupo. Iba como un alma en pena por el mundo, llorando porque le quería , y pensando en él a todas horas. SSSSSSS, no pensaba en nada más. Me empalaga hasta acordarme.
Además la chica me parecía buena gente, así que yo a cada momento me sentía peor persona por desear cada vez más que se cayera a las vías de un tren o alguna desgracia similar. En mi interior sabía que si alguno de los tres se merecía caer a las vías, no era ella.
Así que aquella última noche, los dos intentamos parar las cosas, porque todo aquello nos estaba haciendo mucho daño, pero hablar con alguien seriamente y poner los puntos sobre las íes, no te da nada de credibilidad cuando dos minutos después te lanzas a su cuello...En fin, supongo que me encantaba demasiado.
Pasión tuve mucha la última noche, pero de la ración de novia tampoco me libré. Ella decidió venir con todos nosotros a mitad de la noche, y él tras un intento pésimo de que no viniera y no se diera cuenta del por qué, se puso los calzonazos y le dijo que iba a recogerla.
Me parecía horrible que después de casi todo el verano sin vernos, y después de haber vuelto a comprobar que no eramos capaces de ser solo amigos aunque nos lo propusiéramos, esa misma noche se trajera a miss- S. Pero lo peor de todo era que lo entendía, y lo reconocía por fin...ella era su novia, y yo siempre sería la segunda. La quería más que a mí.
Así que una Isis muy ofendida pensó en sí misma de verdad, y con la cabeza muy alta, se despidió con un "mejor que no nos veamos en un tiempo, porque está claro que no puedo ser tu amiga, y que tampoco voy a ser nada más", y se fue haciendo ruido con los tacones en mitad de la noche. Esa fue la última vez que vi a S.
Meses después un inesperado y amigable R me ayudaba a salir del agujero donde yo solita me había metido. Aunque ya no nos hablemos apenas, y aunque me decepcionara tanto en su momento, siempre valoraré lo que me ayudó sabiéndolo y sin saberlo.
En cuanto a S, con el tiempo el enfado se me pasó, y me quedó ese recuerdo bonito de una historia donde tuve tan buenos momentos. Me encantaría volver a verle, saber qué es de su vida y, quizá, reírnos de nuestro pasado con "Pereza" de fondo, o unas buenas botas y un camino bajo los pies.
¡¡Lo que son las cosas!! años después, sin venir a cuento, el tío se ha hecho no sólo un hueco aquí, sino otro en mi cabeza, de donde mi portera personal le había echado a patadas hace varios años ya, enseñándole el cártel de "Reservado el derecho de admisión". ¿Qué le vamos a hacer? se ve que el chico se ha colado por la puerta de atrás, y ahora no me queda otra que hablar de él.
El caso es que S y yo nos conocimos en Julio y estuvimos juntos por primera vez en Agosto. Olía a limpio, sonaba a "Todo" y a "Como lo tienes tú" de Pereza, tenía un aire de pasotilla que me descolocaba las hormonas, y los labios más bonitos que he besado nunca. Con todo el dolor de mis alas, le dije adiós un Agosto después. Fue un año intenso para mí, para él y para su novia.
Aunque aprendí la lección y desde entonces huyo de las parejas de 3 como del reggaeton, no me arrepiento para nada de lo que hice. Lo recuerdo todo con mucho cariño y con una sonrisa, aunque también me pica un poquito.
Estaba pillada por S como pocas veces he estado, y aunque suene a atontada que se lo cree todo, sé que él también lo estaba. Supongo que gustar a alguien que conoces en el Camino de Santiago te da esa seguridad. Allí no hay maquillaje, trapitos, alcohol, ni ninguna otra cosa que pueda nublarte por dentro o por fuera. Allí eres simplemente tú, a todas horas. Con tus peores pintas, con tu peor genio, y con tus defectos y virtudes al descubierto.
Así que S y yo nos conocimos tal cual eramos, en una situación que te une desde el primer momento, y lejos de su novia. La experiencia del Camino en general fue inolvidable, y conocerle a él en particular fue el queso de mis macarrones, como diría Juno. Por eso, todo lo que vino después era de esperar.
Fue un amor pasional, al mirarnos todo era tan evidente, que un día nos acercamos el uno al otro, despacio, como si fuera lo más natural del mundo, y en algún momento nos tuvimos que besar. El resto vino solo.
"Creo que voy a dejarla por ti" me decía él cuando nos veíamos. " Yo no te estoy pidiendo nada" le decía yo, que sabía que no la iba a dejar. Y lo decíamos de verdad. Porque él sufría al querer estar con las dos, y a mí cuando estábamos juntos todo me daba igual. Supongo que estaba tan segura de mí misma, tan contenta de poder tenerle de alguna forma, que no pensaba. No me daba cuenta de que aquello no era suficiente para mí.
Lógicamente los problemas llegaron más pronto que tarde. No se puede ir de flipada por la vida, cuando se es una candy-candy como yo. Enseguida empezó a costarme cada vez más no verle, saber que estaba con ella, o verles juntos cuando quedábamos en grupo. Iba como un alma en pena por el mundo, llorando porque le quería , y pensando en él a todas horas. SSSSSSS, no pensaba en nada más. Me empalaga hasta acordarme.
Además la chica me parecía buena gente, así que yo a cada momento me sentía peor persona por desear cada vez más que se cayera a las vías de un tren o alguna desgracia similar. En mi interior sabía que si alguno de los tres se merecía caer a las vías, no era ella.
Así que aquella última noche, los dos intentamos parar las cosas, porque todo aquello nos estaba haciendo mucho daño, pero hablar con alguien seriamente y poner los puntos sobre las íes, no te da nada de credibilidad cuando dos minutos después te lanzas a su cuello...En fin, supongo que me encantaba demasiado.
Pasión tuve mucha la última noche, pero de la ración de novia tampoco me libré. Ella decidió venir con todos nosotros a mitad de la noche, y él tras un intento pésimo de que no viniera y no se diera cuenta del por qué, se puso los calzonazos y le dijo que iba a recogerla.
Me parecía horrible que después de casi todo el verano sin vernos, y después de haber vuelto a comprobar que no eramos capaces de ser solo amigos aunque nos lo propusiéramos, esa misma noche se trajera a miss- S. Pero lo peor de todo era que lo entendía, y lo reconocía por fin...ella era su novia, y yo siempre sería la segunda. La quería más que a mí.
Así que una Isis muy ofendida pensó en sí misma de verdad, y con la cabeza muy alta, se despidió con un "mejor que no nos veamos en un tiempo, porque está claro que no puedo ser tu amiga, y que tampoco voy a ser nada más", y se fue haciendo ruido con los tacones en mitad de la noche. Esa fue la última vez que vi a S.
Meses después un inesperado y amigable R me ayudaba a salir del agujero donde yo solita me había metido. Aunque ya no nos hablemos apenas, y aunque me decepcionara tanto en su momento, siempre valoraré lo que me ayudó sabiéndolo y sin saberlo.
En cuanto a S, con el tiempo el enfado se me pasó, y me quedó ese recuerdo bonito de una historia donde tuve tan buenos momentos. Me encantaría volver a verle, saber qué es de su vida y, quizá, reírnos de nuestro pasado con "Pereza" de fondo, o unas buenas botas y un camino bajo los pies.
jueves, 29 de enero de 2009
La vida no es más que un interminable ensayo de una obra que jamás se llegará a estrenar

Todo está en el aire...
No es nada seguro...
No es nada seguro...
Pero en unos cuantos meses (pocos) puede que me vea diciendo cosas como : Bonjour, ça va, très bien, aèroport, croissant, brioche, tour Eiffel, travailler en France, physiothérapie, plage, mes amis, bonheur...y con un poco de suerte mon amour.
Incluso puede que llegue a decir "Sans toi, les émotions d’aujourd hui ne seraient que la peau morte des émotions d’autrefois", al más puro estilo Amélie, mi película favorita. ¡Qué bonito!
Bueno, ya bajo de mi nube. El caso es que estoy barajando la posibilidad de irme a trabajar a Francia, y de momento ya me han contestado de tres sitios donde he mandado el curriculum y tengo una entrevista con una agencia "busca-empleo". Es mucho más de lo que he conseguido en España.
Tendría que pensarlo bien, hacer mucho (muchísimo) papeleo, y echarle un par. Pero por ahora no descarto nada. ¿Quién sabe?
Ya iré os iré contando...
Las alas de Isis

Lo primero primerísimo que tengo que hacer tras estos días de silencio es agradecer esta foto, un regalito que me ha traído Kalikrates de Viena y que me ha hecho muchísima ilusión. Es genial, ¡¡gracias!!
La diosa Isis era en la mitología egipcia "La reina de los dioses". Era considerada la fuerza fecundadora de la naturaleza, la gran maga.
Era la esposa, era la madre, y era la protectora por excelencia. Las alas de milano con las que se la representa, simbolizan ese espíritu valiente y protector de la diosa madre.

Según la leyenda, Isis se lanzó a la peligrosa búsqueda del cuerpo de su esposo Osiris, al que su malvado hermano Seth había tirado al Nilo encerrado en un baúl para quitarle el poder.
Cuando tras largas caminatas Isis encontró por fin el baúl, Seth cortó el cuerpo de Osiris en 14 trozos que repartió por todo el reino.
Aún así, Isis no se rindió. Continuó extenuada buscando a su amado por todo Egipto, hasta encontrar cada uno de sus pedazos, y gracias a ellos pudo concebir un hijo "impregnada en Osiris".
Hay más historias sobre Isis, pero ésta es mi favorita. Me encanta. Isis se arriesga y se embarca en un largo y difícil viaje por amor. Quiere recuperar el cuerpo de su esposo y no le importa cómo. Además, quiere concebir un hijo suyo; "para arrebatarle el poder a Seth", nos cuenta la mitología; para quedarse con algo de Osiris, quiero pensar yo.
En la danza oriental, se han recuperado las alas de isis en homenaje a esta diosa, inspirándose en ella.

Los movimientos y el espectáculo que se puede crear con estas alas tienen un toque mágico.
Tanto, que la primera vez que vi bailar a mi profesora con ellas, mirándola a través de las cortinas del teatro, mientras escuchaba al público conteniendo la respiración, se me saltaron las lágrimas (cosa fácil en mí) y se me quedó grabado (cosa un poco menos fácil). Si tenéis ocasión alguna vez, os recomiendo ver a una bailarina de danza oriental con Alas de Isis.
Por todas estas cosas: el momento en que vi a mi profesora bailando, la preciosa historia mitológica, lo que la diosa representa...decidi llamar a mi blog por su nombre.
Espero que todos os sintáis acogidos y muy a gusto en él. Aquí las Alas de Isis os protegen
Gracias de nuevo K ;)
sábado, 17 de enero de 2009
¿¿??
He dejado de escribir en el blog, porque no me pasan cosas suficientemente interesantes como para escribir sobre ellas , o porque me pasan cosas tan interesantes que no me permiten sentarme un ratito para hablar aquí sobre ellas.
No lo sé ni yo
No lo sé ni yo
domingo, 4 de enero de 2009
Peticiones, consejos y agradecimientos de una empleada enfadada
Si fuera por mí, repartiría un folleto como este a todas las personas que entran en una tienda, especialmente en Navidad. Sé que es largo...pero aún así, me quedo corta:
1 ) Estoy detrás de un mostrador/caja y/o atendiendo, pero soy una persona.
Esto lógicamente implica que tengo unos límites y unos sentimientos (sí, a algunos les sonará raro, pero es así).
No puedo atender a dos personas a la vez, contestar a una tercera que me pregunta por la derecha cuando me descuido, y a una cuarta que me pregunta por la izquierda cuando miro un segundo. Y no, que me clave los ojos o se me ponga muy cerca no hará que le atienda antes. Esperar su turno ayudará a disminuir mi ritmo cardíaco, a que todo vaya más rápido, y a que no se peleen entre ustedes (que ya son mayorcitos, hombre...).
Por aquello de los sentimientos, se agradece también que en la caja si digo "hola" se me responda con otro "hola", que no pasen mirando al infinito ignorándome como si fuera una planta sentada en una silla, y que no hablen por el móvil mientras son atendidos.
2) Siga las pistas. Están por todas partes, y pueden ayudarle mucho.
Si por ejemplo, ve una mesa llena de papel de regalo, rodeada de gente envolviéndose sus compras, piense que puede ser una señal de que usted mismo se puede envolver sus regalos allí. Vamos, digo yo. No es necesario que espere una cola enorme para preguntarlo, o lo que es peor, que nos lo pregunte a gritos para no esperar (cosa que anima a toda la gente de la cola a seguir el mismo método y volvernos locos). Esta norma es extensible a muchas otras situaciones. Simplemente confíe en usted mismo y siga su intuición, descubrirá que hay cosas que están muy claras.
3) Si hay una cosa súper fácil que usted mismo puede hacer y que puede obstaculizar a los demás, hágala.
Esto lo digo más que nada por el típico "me quitas los precios" que muchas veces va seguido de un "no, si no lo voy a envolver ahora, pero así ya me quitas los precios tú". Pedirle a alguien que haga por ti algo tan estúpido y tan fácil como levantar un papelito pegado, cuando las colas para pagar llenan media tienda (sin exagerar ni un pelo) me parece hasta ofensivo, así de claro. A las personas mayores se los quito con gusto porque les puede costar, pero a otra persona cualquiera...¡venga ya!
Y ya si dejaran de pedir ñoñerías como "me das una bolsa para cada cosa que son para personas diferentes", tanto yo como el medio ambiente haríamos un fiestón.
4) Si su tarjeta no pasa por el terminal, no pasa y punto.
Me creo perfectamente que tenga dinero en la cuenta , que acabe de comprar en otra tienda, que en el cajero le funcione... Si creérmelo me lo creo todo, pero es que no me interesa. Básicamente, si la tarjeta no pasa (en esta tienda), no le puedo cobrar (en esta tienda). Y el que se queda sin llevarse la compra es usted, no yo. Que se enfade y dé mil excusas sólo sirve para perder su valioso tiempo y el mío. Si lo desea cállese, vaya a sacar dinero y vuelva. O la otra opción es que ponga una reclamación en la que , como idea, puede poner que las maquinas son máquinas, y a veces fallan. Como no le vamos a hacer ni caso, le aconsejo la primera opción. Este punto me cabrea especialmente.
5) Si le decimos algo que se sale de lo que esperaba, o que no le gusta oír, ¡¡reaccione!! (bien a ser posible, pero reaccione al fin y al cabo).
Pregúntenos por qué, pídanos explicaciones, o preferentemente otras opciones que puedan adaptarse a lo que usted quiere. Pero por dios, no se quede con cara de bobo esperando a que le digamos lo que quiere oír, diciendo monosílabos, frases cortas y mentiras como "pero..." "¿y entonces...?" " pues a mí me dijeron que sí se podía...". Esos segundos en el aire no van a hacer que cambie la respuesta.
Ejemplo: si no hay entradas del concierto que usted quiere, no hay. Repito, no hay. Yo no la puedo inventar. Si quiere le hago un " Vale por..." y le cobro para que se pire de una vez, pero vamos, que me parece que en el Palacio de Deportes (por poner un sitio) no les van a servir mis vales. Sé que hay cosas que cuesta asimilar, pero es que yo no puedo hacer nada, y me pone histérica ese cortocircuito que les da en la cabeza cuando las cosas no salen como esperaban.
6) Mire, observe.
Si hay un sitio vacío y otro lleno, donde le van a dar lo mismo, por lógica, vaya al vacío. Sólo tiene que mirar un par de segundos para darse cuenta de eso.
Pero claro, si va cuadriculado a donde va todo el mundo, no se pispará. Y ahora es cuando yo le digo aquello de las madres de: ¿y si los demás se tiran por un puente, usted también??
Lo de mirar/observar también se aplica a carteles, avisos y demás. Si por ejemplo pone cerrado, está cerrado. Si pone no funciona, es que no funciona. Y así un largo etcétera.
7) Si ha tenido algún problema con algún producto/pedido/persona de la tienda, y quiere exponer su problema, o incluso poner una reclamación, está en todo su derecho. Pero no es necesario que venga enfadadísimo a pagarlo conmigo.
El resultado de su petición será el mismo sin que me grite, se cabree y patalee, y no dejara a una persona hecha una mierda al irse por aguantar un broncazo que no le toca. No digo que venga hiperfeliz si siente que están jugando con usted o su dinero, pero a mi no me grite que yo solo soy el primer eslabón de la cadena, y el enfado tiene q transmitirlo a otros. Además créame, sacara mucho más de mí de buenas que de malas, que tengo cara de santa, pero me toca los cojones que me traten mal.
8) Si cree que falta personal en ocasiones, en vez de decírmelo a mí en tono despectivo como si fuera mi culpa, le agradecería que transmitiera su queja a las personas oportunas, para que así sirviera de algo.
A mí desde luego me haría un favor, porque recuerde que soy yo la que está trabajando al límite, agobiada, desbordada y jodida. Así que si mas de uno se enterara de que no solo nos fastidian a nosotros, sino también a los clientes, alomejor espabilaban y soltaban más pasta para meter a alguien más.
Eso sí ,tenga en cuenta que estamos en crisis. A uno de mis mejores amigos le dijeron que no hacía falta en la tienda dos dias antes de entrar, asi que si a usted le molesta que recorten personal, y por ejemplo no envolvamos, imagínese a nosotros, que nos están quitando y jodiendo a nuestros propios compañeros. Con lo cual a mi no me llore ¿Está claro?
9) Por último dar las gracias a los cientos de personas amables que te alegran el día con una sonrisa, un "que pases un buen día" o una conversación agradable. Y a todos aquellos que se toman las cosas con naturalidad sin poner el grito en el cielo y recordando que hay mucho trabajo detrás de una tienda funcionando para todo el que compra en ella. Pasan desapercibidos entre tanta chusma gruñona, pero son muchos, y hacen todo mucho más llevadero, así que, de nuevo, mil GRACIAS.
1 ) Estoy detrás de un mostrador/caja y/o atendiendo, pero soy una persona.
Esto lógicamente implica que tengo unos límites y unos sentimientos (sí, a algunos les sonará raro, pero es así).
No puedo atender a dos personas a la vez, contestar a una tercera que me pregunta por la derecha cuando me descuido, y a una cuarta que me pregunta por la izquierda cuando miro un segundo. Y no, que me clave los ojos o se me ponga muy cerca no hará que le atienda antes. Esperar su turno ayudará a disminuir mi ritmo cardíaco, a que todo vaya más rápido, y a que no se peleen entre ustedes (que ya son mayorcitos, hombre...).
Por aquello de los sentimientos, se agradece también que en la caja si digo "hola" se me responda con otro "hola", que no pasen mirando al infinito ignorándome como si fuera una planta sentada en una silla, y que no hablen por el móvil mientras son atendidos.
2) Siga las pistas. Están por todas partes, y pueden ayudarle mucho.
Si por ejemplo, ve una mesa llena de papel de regalo, rodeada de gente envolviéndose sus compras, piense que puede ser una señal de que usted mismo se puede envolver sus regalos allí. Vamos, digo yo. No es necesario que espere una cola enorme para preguntarlo, o lo que es peor, que nos lo pregunte a gritos para no esperar (cosa que anima a toda la gente de la cola a seguir el mismo método y volvernos locos). Esta norma es extensible a muchas otras situaciones. Simplemente confíe en usted mismo y siga su intuición, descubrirá que hay cosas que están muy claras.
3) Si hay una cosa súper fácil que usted mismo puede hacer y que puede obstaculizar a los demás, hágala.
Esto lo digo más que nada por el típico "me quitas los precios" que muchas veces va seguido de un "no, si no lo voy a envolver ahora, pero así ya me quitas los precios tú". Pedirle a alguien que haga por ti algo tan estúpido y tan fácil como levantar un papelito pegado, cuando las colas para pagar llenan media tienda (sin exagerar ni un pelo) me parece hasta ofensivo, así de claro. A las personas mayores se los quito con gusto porque les puede costar, pero a otra persona cualquiera...¡venga ya!
Y ya si dejaran de pedir ñoñerías como "me das una bolsa para cada cosa que son para personas diferentes", tanto yo como el medio ambiente haríamos un fiestón.
4) Si su tarjeta no pasa por el terminal, no pasa y punto.
Me creo perfectamente que tenga dinero en la cuenta , que acabe de comprar en otra tienda, que en el cajero le funcione... Si creérmelo me lo creo todo, pero es que no me interesa. Básicamente, si la tarjeta no pasa (en esta tienda), no le puedo cobrar (en esta tienda). Y el que se queda sin llevarse la compra es usted, no yo. Que se enfade y dé mil excusas sólo sirve para perder su valioso tiempo y el mío. Si lo desea cállese, vaya a sacar dinero y vuelva. O la otra opción es que ponga una reclamación en la que , como idea, puede poner que las maquinas son máquinas, y a veces fallan. Como no le vamos a hacer ni caso, le aconsejo la primera opción. Este punto me cabrea especialmente.
5) Si le decimos algo que se sale de lo que esperaba, o que no le gusta oír, ¡¡reaccione!! (bien a ser posible, pero reaccione al fin y al cabo).
Pregúntenos por qué, pídanos explicaciones, o preferentemente otras opciones que puedan adaptarse a lo que usted quiere. Pero por dios, no se quede con cara de bobo esperando a que le digamos lo que quiere oír, diciendo monosílabos, frases cortas y mentiras como "pero..." "¿y entonces...?" " pues a mí me dijeron que sí se podía...". Esos segundos en el aire no van a hacer que cambie la respuesta.
Ejemplo: si no hay entradas del concierto que usted quiere, no hay. Repito, no hay. Yo no la puedo inventar. Si quiere le hago un " Vale por..." y le cobro para que se pire de una vez, pero vamos, que me parece que en el Palacio de Deportes (por poner un sitio) no les van a servir mis vales. Sé que hay cosas que cuesta asimilar, pero es que yo no puedo hacer nada, y me pone histérica ese cortocircuito que les da en la cabeza cuando las cosas no salen como esperaban.
6) Mire, observe.
Si hay un sitio vacío y otro lleno, donde le van a dar lo mismo, por lógica, vaya al vacío. Sólo tiene que mirar un par de segundos para darse cuenta de eso.
Pero claro, si va cuadriculado a donde va todo el mundo, no se pispará. Y ahora es cuando yo le digo aquello de las madres de: ¿y si los demás se tiran por un puente, usted también??
Lo de mirar/observar también se aplica a carteles, avisos y demás. Si por ejemplo pone cerrado, está cerrado. Si pone no funciona, es que no funciona. Y así un largo etcétera.
7) Si ha tenido algún problema con algún producto/pedido/persona de la tienda, y quiere exponer su problema, o incluso poner una reclamación, está en todo su derecho. Pero no es necesario que venga enfadadísimo a pagarlo conmigo.
El resultado de su petición será el mismo sin que me grite, se cabree y patalee, y no dejara a una persona hecha una mierda al irse por aguantar un broncazo que no le toca. No digo que venga hiperfeliz si siente que están jugando con usted o su dinero, pero a mi no me grite que yo solo soy el primer eslabón de la cadena, y el enfado tiene q transmitirlo a otros. Además créame, sacara mucho más de mí de buenas que de malas, que tengo cara de santa, pero me toca los cojones que me traten mal.
8) Si cree que falta personal en ocasiones, en vez de decírmelo a mí en tono despectivo como si fuera mi culpa, le agradecería que transmitiera su queja a las personas oportunas, para que así sirviera de algo.
A mí desde luego me haría un favor, porque recuerde que soy yo la que está trabajando al límite, agobiada, desbordada y jodida. Así que si mas de uno se enterara de que no solo nos fastidian a nosotros, sino también a los clientes, alomejor espabilaban y soltaban más pasta para meter a alguien más.
Eso sí ,tenga en cuenta que estamos en crisis. A uno de mis mejores amigos le dijeron que no hacía falta en la tienda dos dias antes de entrar, asi que si a usted le molesta que recorten personal, y por ejemplo no envolvamos, imagínese a nosotros, que nos están quitando y jodiendo a nuestros propios compañeros. Con lo cual a mi no me llore ¿Está claro?
9) Por último dar las gracias a los cientos de personas amables que te alegran el día con una sonrisa, un "que pases un buen día" o una conversación agradable. Y a todos aquellos que se toman las cosas con naturalidad sin poner el grito en el cielo y recordando que hay mucho trabajo detrás de una tienda funcionando para todo el que compra en ella. Pasan desapercibidos entre tanta chusma gruñona, pero son muchos, y hacen todo mucho más llevadero, así que, de nuevo, mil GRACIAS.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
